Diputados y diputados ¡Para qué carajos!
Rafael Malpica
Morelia, Michoacán, México a 3 de julio de 2009
En un escenario por demás tenso, complejo, oscuro, los mexicanos y las mexicanas de toda la República en edad de votar e inscritos en el padrón electoral, nos enfrentaremos a la enorme duda: Votar o no votar.
Sumidos en una de las más severas crisis económicas de los últimos años, con una moneda que si bien se apreció y recuperó recientemente, en lo que va del gobierno de Felipe Calderón llegó incluso a acumular una pérdida en su valor de casi 50 % respecto al dólar. El desempleo está a la alaza y las esperanzas de la sociedad está por los suelos y si no, sólo hay ver el efecto negativo que provoca en todos nosotros y nosotras hasta los tropiezos de la Selección Mexicana de Fútbol. En fin…
Este domingo en México se eligen personas para ¡Mil 508 cargos de elección popular! Es decir: Más burocracia. ¿Qué hacen los 500 diputados federales que se embolsarán un dinero que pagamos todos y todas y que podría tener un mejor uso en otra cosa? Yo digo que nada.
Trescientos “legisladores” son de mayoría relativa, es decir, les damos nuestros votos; y 200 más ni van a sudar para conseguir una nueva y rentable “chamba” porque son calificados como de “representación proporcional” Eso y nada, es lo mismo.
De acuerdo a un análisis del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de México, cada diputado se apropia de 148 mil 446 pesos al mes por su “trabajo”, esto es 1 millón 781,592 pesos al año, algo así como 5 millones 344 mil 776 pesos si se considera su período de tres años. Una cantidad exorbitante que no tiene paralelo en materia de salarios en el país.
Van un análisis para encabronarse aún más: Cada pelado de esos se embolsa casi 5 mil pesos al día, 4 mil 948 pesos y 86 centavos, para ser exactos. Es decir: Cada diputado o diputada gana poquito más de 206 pesos por hora, así esté jugando con su secretaria, comiendo con la familia, chismeando con sus pares, leyendo un diario para matar el tiempo, o sentado en la taza del baño de un motel con la del turno e incluso, aplastado en la curul. Todo ello ¡Claro! sin considerar que tienen gastos de representación, apoyo para la gestión legislativa, autos, personal, seguro y gastos médicos, y hasta servicio de gimnasio.
Una atrocidad frente a una sociedad que vive con salarios de mierda (perdón por la expresión): Sí, en México, el Gobierno de la República y estos diputados aprobaron en diciembre de 2008 un aumento de algo más de 3 pesos al salario mínimo de una jornada diaria. Este pago miserable quedó así: 54.80 pesos diarios en el DF y los estados incluidos en la zona geográfica A; 53.26 pesos diarios en la B y 51.95 pesos. Sin comentario, en realidad.
Pero si es insólito el sueldo que perciben estos personajes, es más indignante aún la correlación con la productividad. Según el CIDE en el segundo periodo en la Cámara de Diputados se presentaron 572 iniciativas de las cuales sólo se aprobaron 42, lo que representa una tasa de éxito de iniciativas aprobadas de 7.5 %. Una miseria más. Así las cosas ¿Para qué carajos queremos 500 diputados y diputadas?
Además de estas elecciones federales, coincidirán elecciones estatales en 12 entidades. En Jalisco, Estado de México, Guanajuato, Morelos, Tabasco e Hidalgo se elegirán 552 presidencias municipales y 434 diputaciones locales. En el Distrito Federal se designarán 16 delegados y 66 diputados locales de la Asamblea Legislativa. Y en seis estados van por un nuevo gobernador o gobernadora: San Luis Potosí, Sonora, Nuevo León, Colima, Campeche y Querétaro.
En este contexto profundamente desalentador, dos intelectuales sintetizan la polaridad que hoy enfrenta la sociedad mexicana: Votar o no votar, que en este caso no es tanto dejar de ir a la casilla (abstenerse), sino anular el voto, es decir, acudir para consolidar un llamado “voto blanco”.
Aquí les comparto las vicisitudes de uno y la reflexión de otra: José Woldenberg, académico y ex presidente del IFE; y Denisse Dresser, analista política de moda.
La decisión es suya. Yo sigo pensando.
23 razones para votar |
23 razones para anular |
Porque: |
Porque: |
1. Los votos construirán gobiernos estatales, ayuntamientos, congresos locales, jefaturas delegaciones, asamblea legislativa y Cámara de Diputados. |
1. Los votos convencionales construirán gobiernos estatales, ayuntamientos, Congresos locales, Jefaturas Delegacionales, Asamblea Legislativa y una Cámara de Diputados que no tendrán el menor incentivo para rendir cuentas. |
2. Los votos cuentan. |
2. Los votos nulos cuentan como mecanismo de protesta, sobre todo si se levanta una encuesta de salida –como ha sugerido Federico Reyes Heroles– en la cual se puedan enlistar los motivos de la insatisfacción. |
3. Cuentan desde hace muy poco. |
3. Los sufragios cuentan desde hace muy poco, en efecto, pero esa no es razón suficiente para argumentar que el sistema electoral no puede ser mejorado usando la anulación como forma de presión. Sin duda, es mejor que los votos cuenten, porque en el pasado no era así, pero sería mejor aún que lograran producir una representación real que actualmente no existe y que la anulación busca impulsar. |
4. Existen diferentes opciones. |
4. Existen diferentes opciones, pero las diferencias ideológicas entre los partidos –a la hora de gobernar– suelen sucumbir ante la presión de los poderes fácticos, como ocurrió con la Ley Televisa, la ley de “acciones colectivas”, la iniciativa para aumentar las multas que puede cobrar la Comisión Federal de Competencia, la reforma energética que dejó sin tocar al sindicato de Pemex y tantas más. |
5. Es una falacia que todos sean lo mismo. |
5. Es una falacia que los partidos se diferencien notablemente a la hora de llegar al poder, sobre todo cuando la priización –el clientelismo, el corporativismo y la impunidad– afecta a todos. |
6. Resulta una elaboración intelectual insostenible que los políticos y los partidos no puedan diferenciarse. |
6. Resulta una elaboración intelectual insostenible argumentar que la democracia electoral mexicana merece ser defendida sin las modificaciones sustanciales que aseguren la representación y la rendición de cuentas. |
7. La derivación política de esa construcción intelectual recuerda a los discursos antipolíticos elementales y reduccionistas: una "clase política cerrada, amafiada, incapaz" contra un pueblo "noble, incorruptible, virtuoso". |
7. La derivación política de esa construcción intelectual recuerda a los discursos priístas en defensa de la “democracia a la mexicana”, que se reducía a la simple rotación de élites dentro del PRI. Ahora otros partidos participan en la rotación y el mecanismo se ha vuelto más competitivo, pero la falta de representación real, fundacional, persiste debido a la inexistencia de la reelección. |
8. La abstención no cuenta. |
8. La anulación cuenta como un instrumento válido para sacudir, presionar, exigir, y empujar a la profundización democrática que los partidos tanto resisten. |
9. La abstención también puede ser leída como consenso pasivo. |
9. La anulación y el voto independiente son formas de participación que se diferencian de la abstención. |
10. La abstención se alimenta de muy diferentes humores públicos: la resignación y la distancia, la crítica, la inercia y el desprecio a la política en bloque. |
10. La anulación se alimenta del humor público ante la persistencia de una democracia mal armada que funciona muy bien para sus partidos, pero que funciona muy mal para sus ciudadanos. |
11. El voto nulo -no la abstención- tendrá también diferentes nutrientes: los errores, las gracejadas (votar por El Hombre Araña, por ejemplo) y la crítica indiferenciada al mundo de la política y los partidos. |
11. El voto nulo tendrá tantas vertientes y pulsiones como el voto “normal”; habrá quienes anularán su voto para exigir las candidaturas ciudadanas y quienes votarán por el PRI en busca de “agua y paz”, la promesa difusa de Fausto Zapata en el Distrito Federal. |
12. El voto nulo en sí mismo no expresará más que hartazgo, desencanto, malestar. |
12. El voto nulo expresará –en efecto– hartazgo, desencanto y malestar: el primer paso para diagnosticar lo que le falta a la democracia mexicana e impulsar los cambios indispensables. |
13. Cada uno de los que está llamando al voto nulo al enunciar sus razones entra en contradicción con otros que también dejarán su voto en blanco. Ejemplos: los que llaman a anular el voto porque están en desacuerdo con la reforma de 2007 contra los que no quieren que los tiempos de radio y televisión vuelvan a ser comercializados; los que desean la posibilidad de reelección inmediata de los legisladores contra los que se expresan contra "la partidocracia"; los que demandan acabar con los diputados plurinominales y los que quieren que las minorías tengan representación. Votarán en blanco los que añoran el viejo verticalismo y los que ambicionan más y mejor democracia. |
13. El movimiento nacional en favor del voto nulo sin duda necesita articular una plataforma mínima de demandas consensuadas, que traduzcan el agravio en propuesta. Pero el agravio existe y es legítimo; basta con ver la última encuesta del periódico Reforma, en la cual el 79% de los encuestados cree que los partidos actúan siguiendo sus propios intereses. Sólo el 12% piensa que vigilan los intereses de los ciudadanos que representan. |
14. Los padres y madres del voto nulo tienen solo en común eso: malestar. |
14. Los padres y las madres del voto nulo sin duda tienen en común eso: malestar. Ese malestar que es componente fundamental de la democracia participativa, en la cual los ciudadanos se organizan para componer algo que no funciona o exigir derechos que hayan sido negados. Subestimar ese malestar es no entender la realidad del país. |
15. Votar es la punta de un iceberg civilizatorio que supone la existencia de corrientes político-ideológicas organizadas (partidos), que expresan la diversidad existente en la sociedad, que han encontrado un método participativo y pacífico para nombrar gobiernos y órganos legislativos, lo cual coadyuva a la coexistencia de la pluralidad. |
15. Votar construye la punta del iceberg civilizatorio, pero anular el voto también lo hace. Constituye un acto de deliberación tan válido como el voto tradicional, y representa una forma de participación política pacífica, ciudadana, que bien encauzada puede contribuir a ampliar las libertades conquistadas durante las últimas décadas. |
16. El mundo de la representación plural lo forjó la gente votando. En 20 años, a través del voto, el universo institucional cambió de manera radical. De un espacio ocupado (prácticamente) por una sola fuerza a un espacio habitado por la diversidad. (Datos: 1988, todos los gobernadores, todos los senadores y el 82 por ciento de los diputados eran del PRI; hoy tenemos gobernadores de tres partidos y en el Senado y la Cámara de Diputados ninguno tiene mayoría absoluta de escaños. Y eso lo realizaron los ciudadanos votando). |
16. El mundo de la representación real aún no se logra en un país que no ata a los legisladores a las demandas y preocupaciones de los ciudadanos. Es cierto, hay más pluralidad política, pero eso no es suficiente. Y no queda claro que los ciudadanos puedan mejorar la democracia mexicana tan sólo votando, ya que las demandas pendientes son ignoradas por los partidos una vez que llegan al poder. |
17. El voto ha sido un instrumento inmejorable para ampliar el ejercicio de las libertades. |
17. El voto ha sido un instrumento inmejorable para ampliar el ejercicio de las libertades. Pero no es el único instrumento. La política no puede ni debe depender exclusivamente de la votación por o la participación en un partido, aunque Felipe Calderón y otros crean que es así. Las democracias funcionales se nutren de muchas fuentes de participación que buscan precisamente obligar a los partidos a hacer suyas demandas que de otra manera ignorarían. |
18. Si algunos de los que llaman a anular el voto quieren participar en el espacio de la representación política tendrán, más temprano que tarde, que organizar su propia opción, y en ese momento aparecerá un nuevo partido (Ni modo, son inescapables). |
18. Y sí, los que llaman a anular el voto tendrán que organizarse más allá del 5 de julio, pero eso no significa que deberán hacerlo en un partido. Quienes sugieren eso demuestran una visión demasiado estrecha sobre el funcionamiento de la democracia. |
19. El voto nulo tiene además un tufo de desprecio hacia una institución central de la República: la Cámara de Diputados. Porque me pregunto: ¿cuántos de los que llaman a anular el voto lo harían si lo que estuviera en juego fuera la Presidencia de la República? |
19. El voto nulo tiene el tufo del desprecio, no a la política como actividad en sí, ya que el movimiento está haciendo política al convocar y organizar como lo hace. Lo que el voto nulo critica es la forma prevaleciente de hacer política partidista en México hoy. |
20. Hay que crearles un contexto de exigencia a políticos, partidos, congresos y gobiernos. Pero no es abandonando la plaza y dejando que otros decidan la mejor opción. |
20. El voto nulo no implica un acto de abandono de la plaza; de hecho, busca ocuparla en nombre de una ciudadanía a la cual se le han negado derechos que forman parte de las democracias exitosas del mundo; derechos como la capacidad de sancionar a un diputado y removerlo del poder; como las candidaturas ciudadanas, el plebiscito, el referéndum, y la revocación del mandato, entre otros. |
21. Los preocupados por la vida política del país están obligados a generar diagnósticos y propuestas de reformas, fórmulas de organización, agendas que graviten sobre la toma de decisiones, mecanismos de rendición de cuentas, en una palabra, una trama civil que eleve la presencia de las organizaciones y las propuestas que emergen desde la sociedad. Y ello no está ligado, necesariamente, al voto nulo. |
21. Los preocupados por la vida política del país están obligados a generar diagnósticos y propuestas de reformas, fórmulas de organización, agendas que graviten sobre la toma de decisiones, mecanismos de rendición de cuentas. El problema es que los primeros en asumir esa responsabilidad deberían ser los partidos, pero no lo hacen. No tienen el menor incentivo para modificar la situación política actual. Y, precisamente por ello, el voto nulo está intentando crear una trama civil que eleve la presencia de las organizaciones y las propuestas que emergen de la sociedad. |
22. Los propios partidos, por necesidad o por virtud, han incorporado a sus listas a ciudadanos no afiliados a ellos (ejemplos: Guadalupe Loaeza -PRD-, Gastón Luken -PAN-, Alejandro Gertz Manero -Convergencia- Jaime Cárdenas -PT-, Miguel Galván -PSD-). |
22. Los propios partidos han incorporado a sus listas a ciudadanos no afiliados a ellos, pero eso no basta para modificar el andamiaje institucional, ni para permitir las candidaturas ciudadanas independientes que podrían airear al sistema. |
23. Porque "todo lo que es también puede no ser" (Milan Kundera, Un encuentro, Tusquets, México, 2009, P. 100). Y espero que un día no nos encontremos sin partidos, elecciones, Congreso plural, división de poderes y súmele usted. |
23. Porque, como escribe Milan Kundera, “todo lo que es puede no ser”. Y ojalá lleguemos al momento en que lo que es deje de ser. Espero que un día nos encontremos con partidos obligados a representar ciudadanos, elecciones que sirvan para algo más que rotar élites o familiares, un Congreso plural que no se doblegue ante los poderes fácticos en cada negociación legislativa, una división de poderes real, y súmele usted… |
Ahora bien, quiere usted abstenerse o anular su voto, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en los que ya asumen su representación. |
Ahora bien, si usted quiere tachar la boleta en favor de un candidato en vez de anular su voto o de votar por “Esperanza Marchita”, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en que probablemente jamás volverá a ver al diputado por el cual votó porque –en este sistema democrático trunco y parcial– usted no le importa. Él o ella dirá que lo representa cuando en realidad no podrá hacerlo. |

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