
Ciudad de México, DF, México, 10 de febrero de 2010, mexicoambiental.com.mx.- En este Año de la Patria, el orgullo de ser mexicano, el orgullo por nuestra historia, por nuestras raíces, debe hacerse presente y debe sentirse en cada rincón de la Patria.
Por eso, celebro que estemos todos juntos para presentar e iniciar formalmente el Programa de Actividades del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana.
Comparto con Enrique Krauze que en este 2010, el Año de la Patria, no deben conmemorarse sólo dos fechas, sino dos siglos completos. Y por eso debemos celebrar que cumplimos 200 años de ser orgullosamente mexicanos, 200 años de ser libres.
Y porque en estos 200 años no sólo han habido luchas o revoluciones, sino también ha habido grandes construcciones; una construcción, paso a paso, de la Patria que soñaron nuestros libertadores.
La construcción de un país rico en su diversidad, en su pluralidad, en su cultura. Porque son muchas las razones que tenemos para sentirnos orgullosamente mexicanos.
Porque hemos construido instituciones sólidas que llevan salud, educación, bienestar a millones y millones de personas en nuestro territorio.
Y, sobre todo, debemos estar orgullosos de ser un pueblo fuerte, un pueblo perseverante, que gracias a valores, como la solidaridad, la unión, hemos sido capaces de superar guerras, desastres naturales, crisis económicas, epidemias y muchas, muchas otras pruebas que nos ha puesto la historia nacional.
Existen, desde luego, como en toda democracia y en toda pluralidad, diferencias y diferencias profundas: de posturas políticas, de religiones, divergencias en los puntos de vista.
Todos, como seres humanos, hemos tenido aciertos y errores; y se han generado entre nosotros, desde luego, encuentros y desencuentros, causas comunes y también malos entendidos, e incluso, agravios.
Pero eso no debe hacernos perder de vista el interés superior del país, los intereses superiores de la Nación. Las diferencias existen, sí, pero no pueden ni deben ser un obstáculo a la enorme capacidad que tenemos los mexicanos de forjarnos un mañana mejor.
Los mexicanos tenemos que encontrar la forma de pensar en los temas que nos unen. Y estoy convencido de que es posible lograrlo, porque sé que nadie con una responsabilidad política o de Gobierno, una responsabilidad social, quisiera otra cosa que no sea ver a México salir adelante. No creo que nadie quisiera otra cosa que ver a México superar sus desafíos, que ver a México avanzar hacia el futuro.
Sé, porque lo vivo cada día desde esta responsabilidad de Presidente de México, que en cada Gobernadora y en cada Gobernador, en cada Alcalde, en cada Legislador, existe la voluntad y la convicción de contribuir a que los mexicanos alcancemos un mejor porvenir. Quizá pensemos en vías diferentes, pero sé que lo que nos une y nos debe unir, más ahora, es precisamente el interés superior de México.
Por eso, yo convoco a todos a que seamos capaces, sin claudicar de nuestras ideas y puntos de vista discrepantes, que seamos capaces de entendernos y de unirnos en torno a México, que seamos capaces de vivir y de vivir intensamente este Segundo Centenario de la Independencia Nacional y el Primer Centenario de la Revolución Mexicana.
La Celebración del Bicentenario representa una oportunidad sin igual para poder encontrar esos puntos de coincidencia que tenemos como mexicanos, para poder calibrar, precisamente, el espíritu nacional que sé que palpita en cada una y en cada uno de nosotros.
Y podemos darle sentido a esta celebración, gobernando para lograr el bien común, trabajando para realizar lo mejor para cada empresa o para cada escuela o para cada gremio, para cada pueblo, para cada sector; pero al mismo tiempo, entender que el bien común, el que nos une a todos, puede y debe aglutinar y conciliar los intereses particulares, legítimos, también, de todos nosotros.
Porque gobernar desde la Administración o desde alguno de los Poderes, o dirigir desde algún cargo de responsabilidad en nuestra sociedad significa, precisamente, eso; significa responsabilidad, significa sensibilidad y significa también la posibilidad enorme de hacernos responsables no sólo de lo propio, no sólo del destino personal o comunitario o gremial, sino también hacernos responsables del destino nacional.
Hoy, más que nunca, en particular para nosotros, gobernar significa tener la altura de miras necesaria para poner a México y a los mexicanos por encima de cualquier interés.
Unidos podemos vivir el Bicentenario y el Centenario, planteando el futuro que queremos para México. Todos lo queremos, lo sé. Queremos un México seguro, queremos un México libre, queremos un México limpio, queremos un México más próspero, más justo, más democrático.
Hagámoslo por las mexicanas y los mexicanos, que a pesar de las adversidades día con día salen adelante por su trabajo constante y por su esfuerzo incansable.
Hagámoslo por las mexicanas y los mexicanos que luchan por hacer de sus hijos mujeres y hombres de bien, que amen a la Patria y trabajen esforzadamente para superarse.
Hagámoslo también, desde luego, para honrar el sacrificio de los héroes que, anteponiendo a México a cualquier interés, supieron estar a la altura de su tiempo y de su circunstancia, y lo dieron todo, incluso la vida, por el bienestar de las generaciones del mañana; lo dieron todo por nosotros y por nuestro México.
Hoy se presenta este Programa de Actividades del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Y son alrededor de dos mil 300 iniciativas que realizan distintos gobiernos, desde modestas presidencias municipales, gobiernos estatales, el propio Gobierno Federal.
Lo realizan los tres Poderes de la Unión: el Ejecutivo, a mi cargo; el Legislativo, el Judicial.
Iniciativas, que emprende la sociedad civil, los medios de comunicación, la iniciativa privada, las universidades. Iniciativas de todos, que nos congregan, precisamente, en torno a una palabra, a una sola idea, a una sola realidad: México.
En las conmemoraciones de este Año de la Patria, hay un gran motivo de unión de todo lo que significa el Estado mexicano. Y sé que ese espíritu habrá de prevalecer en todo lo que hagamos los Poderes, los gobiernos y la sociedad en su conjunto, porque las iniciativas que hoy presentamos son acciones que se centran en las mexicanas y en los mexicanos, son acciones que remarcan el orgullo de nuestro pasado y que, al mismo tiempo, buscan el bienestar y el progreso de los mexicanos de hoy y del mañana.
En cada escuela, en cada comunidad, en cada municipio, en cada ciudad, en cada entidad de la República se van a realizar magnos proyectos culturales, artísticos, deportivos, educativos, que nos permitirán conmemorar con pasión, con orgullo y con alegría nuestra Independencia y nuestra Revolución.
El espíritu de las celebraciones reside en armonizar la fuerza creativa de los mexicanos y lograr que 2010 sea un año de encuentro para todos; que 2010 sea un año de festejo y de unión; que 2010 sea un año que nuestros hijos recuerden con cariño y que permita escribir el inicio de una página nueva en la historia nacional, fundada en la visión común del futuro que queremos para ésta, nuestra gran Nación.
En el caso particular del Gobierno Federal, se están impulsando cientos de proyectos, Algunos de ellos se realizarán en todo el país, como por ejemplo, los que hemos visto, el audiovisual Orgullosamente Mexicanos, que se llevará a las 32 entidades federativas; un espectáculo con los principales acontecimientos históricos de estos últimos 200 años de la vida nacional o el Programa México es Mi Museo, que permitirá a los visitantes de nuestros sitios emblemáticos, en toda la República, conocer a través de su teléfono celular los principales hechos ocurridos allí, marcando únicamente un número.
Este año abriremos también, por primera vez a todos los mexicanos, el Palacio Nacional. Y vamos a crear ahí la Galería Nacional, que hará una tarea de difusión cultural, que iniciará con la magna muestra: México, 200 Años.
Buscaremos traer a territorio nacional emblemas, pabellones, pertenencias personales de nuestros héroes, que estén en otros países. Reivindicaremos, precisamente, su memoria y les rendiremos el tributo que merecen.
Legaremos a las generaciones del mañana un moderno monumento que recordará el Bicentenario, La Estela de Luces, en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, y la Plaza Centenario. Regalaremos a cada familia mexicana en todo el territorio el extraordinario libro: Viaje por la Historia de México, de don Luis González y González.
Y la Academia Mexicana realiza ya especiales trabajos de investigación y de difusión historiográfica, que serán, precisamente, nuevos parámetros y referentes para todos los mexicanos que queremos adentrarnos, precisamente, en la comprensión de nuestra historia nacional.
Como parte de esos mismos festejos, se ha iniciado ya la transmisión por radio y televisión de varios programas. Uno de ellos especialmente importante, como lo es Discutamos México, un espacio plural en el que 500 especialistas ya están debatiendo el pasado, el presente y el futuro de nuestro país, sin distinción de ideologías, de posturas políticas, de visiones.
También estamos realizando, entre todos, grandes obras de infraestructura, tanto en las entidades federativas, donde los gobernadores trabajan acuciosamente, como en el plano Federal.
Obras que no sólo representan la conmemoración de nuestro pasado, sino que son a la vez el legado de nuestra generación a las mexicanas y mexicanos del mañana.
Entre algunas de esas obras puedo citar, por ejemplo, grandes obras de infraestructura carretera, como las que se realizan desde el Estado de Chiapas, en la carretera Ocozocoautla-Tuxtla; o las que se realizan en el Norte, conectando, precisamente, Baja California con Sonora, a través de mejores carreteras.
O en el centro, en el Arco Norte de la Ciudad de México que ya une a los estados de Querétaro, México, Hidalgo, Tlaxcala y Puebla. O la carretera Mazatlán-Durango, que contará con el Puente Baluarte, la obra de ingeniería más alta en su tipo en toda América Latina.
O la construcción de varios nuevos aeropuertos, entre los cuales está el del Mar de Cortés, uno nuevo en la Riviera Maya y otros más que iremos anunciando en la medida en que se conmemora el Bicentenario.
O el Tren Suburbano y el Sistema Suburbano de Trenes de la Ciudad de México, o el Túnel Emisor Oriente que permitirá desalojar desahogadamente el agua de lluvia del Distrito Federal y su Zona Metropolitana y evitará de manera permanente inundaciones, como las que hoy, por desgracia, padecen miles de familias.
O la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales en la Zona Metropolitana de Guadalajara, o la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales para la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, en Atotonilco, Hidalgo que permitirá reciclar hasta el 60 por ciento de las aguas del Valle de México y será la planta de tratamiento más grande de América Latina.
O la Central Hidroeléctrica de La Yesca, en Nayarit, que ya se construye y que será equiparable a la ya establecida también allá mismo, recientemente.
O una nueva planta regasificadora de gas natural en Manzanillo. Y la Nueva Refinería Bicentenario, en Tula, Hidalgo.
Y la mayor generación de nuevos pozos petroleros de exploración y producción de petróleo y de gas natural, que en muchos años haya tenido Petróleos Mexicanos.
O el Parque Bicentenario, en la Ciudad de México, donde antes era la Refinería de Azcapotzalco y que se está, precisamente, limpiando y construyendo uno de los mayores parques de la Ciudad de México.
O las más de mil 300 obras de construcción o remodelación de hospitales y clínicas en todo el país, la mayor obra de infraestructura médica y hospitalaria en décadas, entre las que están, por ejemplo, el recién inaugurado Hospital Centenario de la Revolución Mexicana, en el Estado de Morelos; o el próximo a inaugurar, Bicentenario, en Tultitlán, Estado de México.
O las 75 universidades y centros de educación superior, que se pondrán, precisamente, en marcha alrededor de estos festejos.
Todo esto, amigas y amigos, lo que ya hemos visto en el video, son sólo ejemplo de lo que las mexicanas y mexicanos viviremos en este Año del Bicentenario.
Pero se suman a los esfuerzos, insisto, que ya están haciendo todos los órdenes de Gobierno y los Poderes, los Gobernadores, los Alcaldes, los medios de comunicación y la sociedad en general.
Yo invito a las mexicanas y a los mexicanos a que nos sumemos todos a los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Y los invito, además, a seguir trabajando por un México más próspero y equitativo.
En este Año de la Patria debemos vernos en el espejo de nuestra historia, porque como decía el gran humanista Jaime Torres Bodet: Valor y confianza ante el porvenir, hallan los pueblos en la grandeza de su pasado.
Yo quiero invitarlos a que este año del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, las mexicanas y los mexicanos de todos los grupos, de todos los partidos, de todas las regiones, de todas las religiones, de las distintas maneras de pensar y de sentir acerca y por nuestro México, seamos capaces de unirnos en el ideal del país, de unirnos en torno a estas conmemoraciones y que estén, estas fechas tan significativas, por encima de nuestras legítimas discrepancias y diferencias.
Amigas y amigos:
Un día como hoy, por cierto, de 1821, tuvo lugar un evento crucial que permitió a México alcanzar su Independencia. Se encontraron en Acatempan Vicente Guerrero, Jefe del Ejército Insurgente del Sur, e Iturbide, que comandaba a las Fuerzas Realistas, y se encontraron para hacer la paz.
Guerrero e Iturbide habían sido enemigos acérrimos durante años, sin embargo, en ese momento ambos procuraban la Independencia de nuestra Nación. Sellaron su alianza con un abrazo, y de esta reconciliación nació el Ejército Trigarante, que consumó la Independencia Nacional.
Ayer como hoy, la unidad de ideales, la unidad de propósitos, la unidad de acción es lo que ha permitido y permitirá a México superar sus enormes dificultades, por irreconciliables que parezcan las posiciones, por difíciles que parezcan los problemas, unidos los mexicanos hemos sido y seremos capaces de enfrentar y de sobreponernos a cualquier desafío.
Nosotros, las mexicanas y los mexicanos de hoy, los mexicanos de todas las edades, nuestros niños y nuestros viejos, nuestras mujeres, nuestros amigos, nuestros hermanos de todas las regiones del país, las mexicanas y los mexicanos de la generación del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, estamos llamados en esta hora inigualable a trabajar y estar unidos en torno al ideal de México.
Sin triunfalismos, reconociendo lo mucho que nos falta por resolver, reconociendo nuestras insuficiencias o nuestros errores, comprendiendo nuestros agravios, démosle sentido a la celebración del Bicentenario al sentirnos orgullosos de ser mexicanos, por lo mucho que hemos logrado construir pero, sobre todo, por lo mucho que vamos a construir en el futuro.
Unidos seamos capaces, como la generación del Bicentenario que somos, de plantear el futuro que queremos para México, para hacer de nuestro país la Patria segura, libre, generosa, justa que todos deseamos.
Y participemos con alegría, con generosidad, con creatividad, que todos los proyectos sean bienvenidos, que todos sirvan de enlace necesario entre los mexicanos, y que sea la hermandad en torno al orgullo de nuestra historia lo que marque los festejos del Año de la Patria.
Enhorabuena con los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Muchas gracias.
* Discurso del Presidente Calderón en la Presentación del Programa de Actividades del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana al que asistieron representantes de los tres poderes de gobierno, 31 gobernadores de la federación e invitados especiales