
Xcaret, Quintana Roo, México, 5 de junio de 2009, mexicoambiental.com.mx.- Para México es un honor ser sede de esta organización. Desde 1972 la Organización de las Naciones Unidas ha dedicado esta fecha al tema del medio ambiente, y esta conmemoración se constituye en una extraordinaria oportunidad para reflexionar sobre los riesgos que enfrentan el planeta y la humanidad por el calentamiento global.
El lema de este año refleja esta preocupación. El lema: Tu Planeta Te Necesita. Unidos contra el Cambio Climático, es un lema muy oportuno. Efectivamente, el cambio climático es uno de los retos más grandes de nuestro tiempo.
Y yo sé que todos tenemos países o personas con muchos problemas cotidianos, pero si tuviera que jerarquizar cuáles son los problemas que constituyen una verdadera amenaza a la civilización, a la humanidad como tal, la amenaza es el cambio climático.
No existe, pienso, ni región ni ser vivo, quizá, que pueda ser inmune o esté a salvo del posible impacto de este aumento en la temperatura global y tampoco existe persona o Nación que pueda enfrentarlo por sí solo.
Hay que recodar aquí, por cierto, que en el Caribe los daños del cambio climático se expresan en la intensidad cada vez más alta y más frecuente de los huracanes que afectan a esta zona; que vuelan todos los techos de palma, por ejemplo, de las zonas; que arrasan con la selva misma, que dejan a la gente incomunicada, que rompen puentes, carreteras, en fin; los daños que se sufren cada vez más por afectaciones climáticas, derivadas de la alteración, son evidentes.
Como bien ha señalado el Secretario de Hacienda, el costo del cambio climático en términos económicos es significativamente más alto que lo que invirtamos por aminorar el cambio climático.
Se calcula que el daño, lo que nos costará enfrentar las consecuencias del cambio climático en México, por citar nuestro país, serán conservadoramente más de seis puntos del Producto Interno Bruto. Y estamos hablando de una cifra, insisto, muy conservadora, y todo lo que invirtamos por revertir el cambio climático o mitigarlo en nuestro país, será considerablemente menor a ese costo.
Hoy el estudio que ha comentado el Secretario, y que dan a conocer la Secretaría de Hacienda, la del Medio Ambiente y la Universidad Nacional, demuestra el potencial de los daños, que ya están ocurriendo algunos de ellos en nuestro país.
Y si bien el cambio climático es la mayor amenaza al presente, también es cierto que representa una oportunidad para replantearnos el camino, para poder hacer un cambio de fondo.
No hace mucho tiempo, por ejemplo, no hace, no sé, unos cuatro, o cinco predecesores míos en la Presidencia, todavía existía una dependencia muy grande en el Gobierno, que era la Comisión Nacional de Desmonte, y lo que buscaba la Comisión de Desmonte, era precisamente quitar todas las selvas y todos los bosques que se pudieran, para abrirlos a la agricultura, cada hectárea que se abría a la agricultura se consideraba toda una victoria civilizatoria.
De tal manera que el cambio de mentalidad que tenemos que generar en la sociedad, en el Gobierno, en los agricultores, en los desarrolladores, en muchas partes es una tarea titánica. De ahí la importancia, por ejemplo, de tener un acción integrada que genere primero una conciencia ecológica.
Por eso, me da gusto, algo que por cierto impulsaron mucho en Selva Negra, ya el Gobierno mexicano ha implementado algo medular, que es incorporar la materia ambiental y libros de texto obligatorios y gratuitos en materia ambiental en la educación básica del país.
Es imperativo también diseñar mecanismos innovadores que nos permitan la participación de todos en este objetivo común.
Yo quiero agradecer muchísimo las palabras del señor Steiner, Director Ejecutivo del Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente, y decirle que seguimos en el compromiso que hemos asumido, que participamos con entusiasmo en la Campaña por Mil Millones Árboles y seguimos participando ahora en la de Dos Mil, de Naciones Unidas.
De hecho, en estos dos años y medio que llevo en el Gobierno, hemos plantado más de 540 millones de árboles, y aunque nos han criticado mucho porque se ha dado a pensar, por las cifras, que nuestro objetivo es plantar numéricamente árboles, lo que buscamos es recuperar en realidad las hectáreas que hemos perdido a lo largo de los años.
Y de hecho, en el país también en estos dos años y medio, por la vía de la conservación, la reforestación impulsada por el Gobierno o por los particulares y las plantaciones forestales, el país ha recuperado 700 mil hectáreas en estos términos, después de haber perdido, calculaba la FAO durante la época pasada, 350 mil hectáreas por año. Las cifras son todavía muy inciertas, se calculan, desde luego, arriba de 200 mil hectáreas por año.
Hoy estamos impulsando ya más de 700 mil hectáreas recuperadas en estos dos años y medio, y queremos llegar a una meta que claramente sea de recuperación de superficie forestal perdida. Hemos impulsado fuertemente el pago de servicios ambientales.
En el año 2000 el presupuesto para, por ejemplo, los temas forestales de México, era un presupuesto de 300 millones de pesos al año. Hoy el presupuesto 2009, tan sólo de CONAFOR, es de más de seis mil millones de pesos al año y, desde luego, estamos fortaleciendo constantemente para poder cumplir con las metas de pago de servicios ambientales, con el apoyo a comunidades que están involucradas en un desarrollo y explotación sustentable de sus bosques, etcétera, etcétera.
Estamos ya avanzando en el tratamiento de aguas residuales. En México se aprobó, con enormes resistencias también, una ley que impide la destrucción de los manglares para efectos, para cualquier otro propósito, de desarrollo o de lo que sea. Ha sido una legislación compleja.
Pero sabemos que en la medida en que perseveremos en preservar nuestros ecosistemas y encontrar modos que acoplen el desarrollo a la protección ambiental, ganaremos todos.
Hoy es importante, en vísperas de la Reunión de Copenhague sobre cambio climático y los mecanismos de Post Kyoto, los mecanismos que sucedan al Protocolo de Kyoto, una vez que llegue su vencimiento, muy pronto, debemos buscar mecanismos que nos permitan avanzar hacia un desarrollo sustentable global, basado en fuentes renovables de energía y en el aprovechamiento de recursos naturales con el menor impacto en los ecosistemas.
En línea con lo que hemos propuesto, insistentemente de México, insistimos en la creación de un fondo mundial contra el cambio climático, al que le hemos llamado Fondo Verde.
México está dispuesto a apoyar el consenso al que lleguen las naciones en materia de reducción de emisiones de carbono; sin embargo, considero que dado el avance de las discusiones, el momento de recesión mundial que se vive y la enorme disparidad que aún se observa en los diversos actores, creemos que una alternativa de acuerdo viable que no cancela el posible consenso en otras materias, es la aprobación del Fondo Verde en la Reunión de Copenhague.
¿Por qué? Porque no sólo debemos plantearnos metas, sino, y yo urgiría, más bien, vamos a plantearnos instrumentos eficaces para poder reducir las emisiones de carbono en el mundo.
Eso es lo que busca hacer el Fondo Verde. Un Fondo, primero, que parte del principio de responsabilidad compartida, pero diferenciada de los países, y busca romper varios tabúes.
Primero. Que al conservar la naturaleza sólo deben aportar los países desarrollados.
Nosotros creemos que para conservar la naturaleza debemos aportar todos: desarrollados o no desarrollados, aunque, claro, cada quien en proporción a su capacidad económica y a su nivel de desarrollo.
Por esa razón, el Fondo Verde lo que propone es, primero, que todos hagamos aportaciones; por supuesto, no todos hagamos la misma aportación, sino que se ponga una fórmula en que en función del ingreso per cápita de cada país o en función de las emisiones per cápita de cada país, o una combinación de ambas, se establezca una cuota justa para cada Nación, con excepción de los países más pobres del mundo, señaladamente una buena parte de los africanos, para que se constituya dinero en ese Fondo.
Y, además, todos a la vez podríamos retirar de ese Fondo, de manera tal que podríamos retirar en función de las toneladas de carbono, por ejemplo, que cada quien redujera o evitara.
Si un país como México aportara, de acuerdo con la fórmula, digamos, 50 millones de dólares por año, que México, por cada Programa de Focos Incandescentes, o por cada planta de energía eólica, o por cada cambio en la construcción de edificios, o por cada plantación de secuestro de carbono, podamos recuperar las toneladas de carbón que secuestremos o que evitemos.
Si en el mercado de bonos de carbono, por ejemplo, esto era antes de la recesión, pero la tonelada de carbono valía 18 dólares, supongan que vale 10 dólares, si nosotros podemos evitar 50 millones de toneladas, digo una cifra hipotética, no tanto, ya verán ustedes por qué, que nosotros podamos recuperar diez dólares por cada una de esas toneladas, es decir 500.
Si hacemos la tarea, que recuperemos 500 millones de dólares. Y qué va a pasar. El Fondo Verde sería un estímulo económico, yo sé que no son los únicos, pero sí son muy importantes, que haría que las naciones nos pusiéramos a trabajar para reducir las emisiones de carbono. Bien dicen que el dinero no da la felicidad, es cierto, el dinero no da la felicidad y menos cuando es poquito, pero los estímulos económicos pueden ser un factor que auxilie y, precisamente, algo que no ha podido resolver la diplomacia ambiental en el mundo.
El Fondo Verde busca que todos: sociedad civil y gobiernos de distintas naciones, desarrolladas o no; emisoras, o no, hagamos un esfuerzo por reducir emisiones de carbono, y que ese esfuerzo sea reconocido económicamente. Repito: no se trata de sustituir las metas globales, sino de dotarlas de un instrumento económico, de política pública, que haga alinear los incentivos adecuadamente.
Mientras logramos concretar las metas internacionales, mientras logramos que se apruebe el Fondo Verde, México ha reiterado la necesidad de asumir compromisos, cada quien para poder reducir las emisiones de carbono y el calentamiento global. A pesar de que México no está obligado, de acuerdo con el Protocolo de Kyoto, a pesar de que México no está obligado en la Convención marco de Naciones Unidas sobre cambio climático, a reducir sus emisiones, nosotros desde el inicio de este Gobierno diseñamos una Estrategia Nacional de Cambio Climático, que presentamos en 2007.
Y así, somos el único país en desarrollo, el único país en desarrollo que ha presentado ya tres comunicaciones nacionales a las Naciones Unidas, sobre emisiones de gas de efecto invernadero.
Y estamos formulando ya la cuarta comunicación que entregaremos este año. Y hoy, para celebrar este Día del Medio Ambiente, tengo una buena noticia para ustedes.
No sólo la Estrategia Nacional de Cambio Climático, hoy anuncio que México ha elaborado y ya ha sido aprobado por mi Gobierno, el Programa Especial de Cambio Climático, mediante el cual México se compromete, desde ahora, a reducir la emisión de 50 millones de toneladas de bióxido de carbono por año, a partir de ahora y tomando una fecha plena en el 2012.
Se trata del primer compromiso. Este programa que será publicado en breve en el Diario Oficial de la Federación, lo elaboramos de manera voluntaria, unilateral, con nuestros propios recursos y con nuestras propias capacidades. Es un primer paso para mostrar el interés que tenemos para contribuir a la solución del problema del cambio climático.
Y si encontramos, además, el financiamiento adecuado y los recursos para ir más aprisa, estaremos, incluso, en posibilidad de duplicar el compromiso de reducción de emisiones de carbono.
Algunas de las premisas del Programa Especial de Cambio Climático de México que contendrá son las siguientes:
Primero. El Programa no sólo establece medidas concretas de mitigación en el corto plazo, es decir, señalando como la fecha plena de reducción de estas emisiones el 2012, sino que responsablemente incluye un capítulo de mediano y largo plazos, en que se planean opciones con prospectiva para reducción de emisiones rumbo al 2020.
Significa que el Programa parte de una visión de largo aliento en el tema medio ambiental que va más allá de esta Administración.
Segundo. Incorpora diagnósticos especializados sobre el potencial de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, como son los estudios marco del Centro Mario Molina, que fundamentalmente ha dirigido este estudio; Mackenzie, Quadri, el Banco Mundial, que buscan que las acciones que se realicen tengan el menor costo y, a su vez, el mayor impacto positivo posible.
Un ejemplo, es los programas de sustitución de electrodomésticos que tenemos; por ejemplo, hemos puesto este año en marcha un programa para que la gente pueda cambiar sus refrigeradores viejos y equipos de aire acondicionado de alto consumo de energía, por equipo nuevo; y bueno, para que fuera más claro lo que estábamos buscando, el Programa de llama Cambie su Viejo por uno Nuevo.
Es un programa ahorrador de energía que el Gobierno está implantando y que esperamos llegar casi al medio millón de acciones por año.
Otro ejemplo será la sustitución de focos incandescentes por lámparas ahorradoras. Nos proponemos que en el mediano plazo sustituya México todos sus focos incandescentes de alto consumo de energía, por focos ahorradores de energía. No será fácil y no será rápido, pero lo vamos a hacer.
Tercero. El Programa va de la mano con la reforma energética que se hizo, que contempla un capítulo especial de transición a energías sustentables, que permitirá financiar las medidas de mediano y largo plazo.
Cuatro. El Programa es transversal. Compromete a todas las dependencias del Gobierno Federal en el combate al cambio climático, con acciones, metas y metodologías claras.
Entre las metas trazadas en el Programa Especial del Cambio Climático destaco las siguientes.
En el sector transporte, por ejemplo, se contempla concretar un acuerdo con la industria automotriz para mejorar paulatinamente la eficiencia de los vehículos que se vendan en México, como sucede ya en Japón, Corea del Sur, la Unión Europea y, recientemente, los Estados Unidos.
Con esa medida, además de reducir nuestras emisiones de bióxido de carbono, contribuiremos a ahorrar energéticos, especialmente gasolina.
El Programa incluye una reducción considerable en la liberación y quema del gas asociado a los pozos petroleros de México; vamos por la meta de cero emisiones al ambiente de gas natural en los yacimientos petrolíferos de Petróleos Mexicanos.
En el sector habitacional vamos a seguir impulsando con fuerza el Programa de Hipotecas Verdes.
Actualmente, en la política de vivienda del Gobierno Federal, las viviendas que tienen calentador solar, ahorrador de agua y, sobre todo, las que tienen recubrimientos térmicos, son viviendas que tienen más plazo y menos tasa en los préstamos del INFONAVIT, por ejemplo, y el subsidio que da el Gobierno Federal para vivienda popular, que llega a 40 mil pesos por vivienda, para el anticipo de la vivienda, se va a enfocar, específicamente, a los desarrollos de vivienda que tengan equipo ahorrador de gas, a través de calentadores solares y equipo ahorrador de agua.
El Programa contempla también una estrategia para conservar los ecosistemas y reducir la deforestación. Entre sus acciones se encuentra incorporar más de dos millones de hectáreas a esquemas de pago de servicios ambientales, incluir más de un millón de hectáreas de ecosistemas forestales en las áreas naturales protegidas, instalar 600 mil estufas de leña; yo sé que la leña también arroja emisiones, pero lo que queremos es sustituir los fogones, que siguen utilizándose en muchas comunidades marginadas de México, que son intensivos en consumo de leña, por de estufas ahorradoras de leña, que son mucho más eficientes y varias veces menos emisoras de bióxido de carbono, para casi 600 mil hogares marginados en el país, en las zonas rurales.
Con este conjunto de medidas, repito, al término de mi Administración México logrará reducir más de 50 millones de toneladas de bióxido de carbono equivalente, por año, que de otra manera se emitirían a la atmósfera de no tomar estas medidas.
Y sabemos que se trata del comienzo. Trazaremos, para el mediano plazo, una nueva ruta de baja de emisiones de carbono que nos permita ser más limpios en la generación de energía y eficientes en su uso.
Amigas y amigos: Quiero, para finalizar, compartirles otra buena noticia, y es que el día de hoy se está publicando en el Diario Oficial de la Federación el Decreto de cinco nuevas Áreas Protegidas en México.
Una muy importante cerca de aquí, que es la Reserva de la Biosfera del Tiburón Ballena, aquí en las costas de Quintana Roo; el Sistema Arrecifal Lobos, frente a Tuxpan, Veracruz; la porción marina Ventilas Hidrotermales en el Mar de Cortés, y las áreas de protección en Ocampo, Coahuila, y en los Médanos de Samalayuca, en el Estado de Chihuahua.
Cómo está el balance. Hoy estamos incorporando 700 mil nuevas hectáreas a la superficie protegida del país, hoy contamos con casi 24 millones de hectáreas protegidas, que equivalen a más del 12 por ciento del territorio nacional y más de la meta que nos habíamos propuesto para los seis años.
Sé bien, amigas y amigos, de que no se trata sólo de decretar Áreas Nacionales Protegidas, sino de verdaderamente protegerlas, y aquí, nos falta un esfuerzo enorme a todos.
Pero créanme, amigas y amigos, que estamos poniendo todo nuestro empeño.
Por ejemplo, y agradezco la mención que hizo el ingeniero Slim, hablando de la reserva de la biosfera de la mariposa Monarca, entre el ciclo 2007 y 2008, y el ciclo 2008-2009, mediante el esfuerzo de la Policía Federal, pero también mediante los programas de PROÁRBOL y pago de servicios ambientales, ahora sí con todos los ejidos que están en la mariposa Monarca, logramos reducir la deforestación y degradación en la zona núcleo, en un 80 por ciento, llegó a sólo 57 hectáreas, y nos proponemos erradicarla totalmente, e incluso iniciar la recuperación y la ampliación de la superficie forestal de la mariposa Monarca.
Así que, amigas y amigos, bienvenidos otra vez a México quienes vienen de fuera, y bienvenidos también a este lugar quienes también lo disfrutamos intensamente.
Estas Áreas Protegidas, este Programa Especial de Cambio Climático que hoy anuncio, son una muestra del esfuerzo voluntario, unilateral, con recursos propios, que México presenta al mundo como prueba de nuestra responsabilidad con el medio ambiente.
El Programa Especial de Cambio Climático contempla medidas, desde el reforzamiento, por ejemplo, de energías alternativas, pretendemos llegar a dos mil 500 megawatts de energía eólica; contempla medidas de transformación industrial; contempla políticas públicas seguidas, por ejemplo, en el Gobierno Federal. En el Gobierno Federal está ya en marcha un decreto que obliga a usar papel reciclado, libre de cloro, en las emisiones o en el papel de uso del Gobierno Federal, etcétera.
Yo estoy seguro de que trabajando en conjunto con la comunidad internacional será más, mucho más lo que podremos hacer y, verdaderamente, preservaremos nuestro planeta como es; no sólo nuestra tarea y convicción, sino debiera ser un sentido de supervivencia de todos los seres humanos.
La próxima reunión de Copenhague será una ocasión ideal para que los países sumemos esfuerzos para revertir el deterioro climático. Enhorabuena a todos ustedes y gracias por venir a México.