Con látex se manufacturan más de 40 mil artículos de uso hospitalario y doméstico

Un cauchero recoge látex de un árbol de Hevea brasiliensis
Ciudad de México, DF, México, 19 de noviembre de 2010, mexicoambiental.com.mx.- Está en prácticamente todas partes. Nuestra vida moderna, llena de comodidades, no se puede pensar sin productos que utilizan esta materia prima proveniente de las selvas exóticas del sur. A finales del siglo XIX y buena parte del XX, con el crecimiento explosivo de la industria automotriz y militar, dio origen a una industria altamente rentable pero ambiental y socialmente destructiva destructiva. Su nombre científico es Hevea brasiliensis, y se le conoce como árbol del hule. Hoy ha puesto en jaque el mundo médico por el aumento de alergias a las más de 200 proteínas que contiene. La industria de la construcción y el sector inmobiliario también se tambalea.
En el primer mundo, más de 500 millones de personas, particularmente niños, presentan alergias, y padecimientos asociados como: Rinitis, asma, dermatitis atópica y conjuntivitis. Muchas de ellas ligadas a productos manufacturados con látex.
El problema de las alergias ha sacudido la comunidad internacional y de hecho la Organización Mundial de la Salud pronostica que este XXI será el siglo de las alergias.
Respecto a las alergias al látex del árbol del hule, se han incrementado en la última década en países en desarrollo como México, China e India, debido a la creciente utilización de más de 40 mil artículos de uso hospitalario (guantes, catéteres, equipos de venoclisis) y doméstico (guantes para lavar, zapatos, tenis y ligas, ropa, aparatos electrodomésticos, etc.) manufacturados con ese material.
Al contextualizar el problema, Adela Rodríguez Romero, académica del Instituto de Química (IQ) de la UNAM explicó que algunos estudios preliminares realizados en colaboración con algunos hospitales de la Ciudad de México, han permitido identificar la prevalencia de las alergias al hule natural en 40 por ciento de los niños sometidos a múltiples cirugías, como aquellos que padecen espina bífida; entre el personal de salud como médicos, enfermeras y odontólogos llega a 20 por ciento; y en la población en general sólo se presenta en 1.8 a dos por ciento. Pero el problema es que va en aumento.
La investigadora del Departamento de Química, y líder de un equipo científicos dedicado a evaluar las alergias al hule, explicó que una alergia es una reacción exagerada a una sustancia normalmente inocua, que puede aparecer en personas con cierta predisposición genética, expuestas varias veces a un alérgeno.
Existen diferentes tipos: Polen, la caspa de animales domésticos, frutas, veneno de insectos y hule natural, entre otros.
“De las más de 200 proteínas que contiene el hule natural, 13 han sido clasificadas por la Unión Internacional de Sociedades de Inmunología como alergénicas; algunas, incluso, no pierden su potencial alergénico cuando el látex del árbol del hule es sometido a procesos de manufactura o vulcanización”, afirmó Rodríguez Romero.
Las alergias al hule natural (que corresponde a reacciones a éste o a sus productos derivados y que han sido mediadas por mecanismos inmunológicos y acompañadas de manifestaciones clínicas) pueden ser de hipersensibilidad tipo I ó de tipo IV.
Explicó que las reacciones de hipersensibilidad tipo I, mediadas por las inmunoglobulinas tipo E, son las más graves, porque pueden exacerbarse y derivar en un choque anafiláctico.
Las reacciones de hipersensibilidad tipo IV, llamadas también reacciones de contacto (como la dermatitis alérgica), generalmente son benignas, con hiperemia (aumento de la irrigación sanguínea en un órgano o tejido), prurito y ardor.
Una alergia es un proceso inmunológico bastante complejo. Personas con predisposición genética, al exponerse por primera vez a un alérgeno, producen inmunoglobulinas tipo E en piel o mucosas.
En los basófilos y otras células conocidas como mastocitos, o células cebadas, los anticuerpos se unen en forma específica a receptores de alta afinidad.
En una segunda exposición al alérgeno, se presenta un entrecruzamiento entre las inmunoglobulinas tipo E, que liberan, por desgranulación, mediadores de la inflamación, tales como histamina, leucotrienos y prostaglandina, además de inflamación, causan lagrimeo, prurito y otros síntomas alergénicos.
Rodríguez Romero y sus colaboradores han logrado caracterizar algunos alérgenos, tanto del hule natural como de ciertos productos derivados de él, que se venden en el país, con la pretensión de reconocer qué parte de ellos es clave para el reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E, mediadoras de las alergias al hule natural.
La investigadora mexicana apuntó que el proceso de caracterización de los alérgenos comprende desde la confirmación de su alergenicidad, hasta la definición de su función y estructura; eso significa que no sólo caracterizan su función biológica, su peso molecular y carga, sino también su estructura tridimensional, lo que facilita su identificación e incrementa la posibilidad de modificar epítopos conformacionales (regiones inmunológicamente activas de los alérgenos).
“Gracias a ello, y a estudios inmunológicos in vitro, podemos determinar las regiones de reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E”, explicó la experta, cuyo equipo ha logrado determinar dos regiones de reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E en dos alérgenos principales del hule natural: el Hev b 2 y el Hev b 6.
Y amplió: “Para clasificar los alérgenos se recurre al nombre científico de la planta o del animal en cuestión. En el caso del árbol del hule (Hevea brasiliensis) se utilizan las tres primeras letras del género: Hev, y la primera letra de la especie: b, seguida de un número consecutivo”.
Los investigadores universitarios ya terminaron de estudiar el alérgeno Hev b 6, y continúan con los alérgenos Hev b 1 (conocido también como factor de elongación del hule), Hev b 2, Hev b 3, Hev b 5, Hev b 8 y Hev b 11.
Lo que sigue es comparar sus características inmunológicas y bioquímicas, y quizás en poco tiempo tener perfectamente estudiados los cinco alérgenos presentes en algunos productos manufacturados con hule natural, como guantes, preservativos y materiales quirúrgicos.
Con relación al alérgeno Hev b 2, los universitarios encontraron que es una enzima llamada glucanasa, la cual está glicosilada en dos sitios en forma natural.
“Sabemos que los sitios de glicosilación son regiones de reconocimiento de las inmunoglobulinas tipo E porque, cuando eliminamos esos azúcares, la alergenicidad disminuye. Ésta no se pierde completamente porque alguna parte proteica del alérgeno Hev b 2 es reconocida también por las inmunoglobulinas E. Pero, en este caso, los azúcares son importantes”, refirió Rodríguez Romero.
Ya hicieron pruebas con esa enzima en basófilos, con resultados interesantes, asociados a cuestiones inmunológicas nunca antes reportadas.
Los investigadores de la UNAM piensan elaborar, con un número mínimo de alérgenos, un kit de diagnóstico que permita saber de manera sencilla si una persona es o no alérgica al hule natural, y en caso de que vaya a ser sometida a alguna cirugía, si debe o no utilizarse en ella material hipoalergénico.
A través de protocolos aprobados por los comités de ética de diversos hospitales, han obtenido sueros de pacientes, y han practicado pruebas inmunológicas en otros individuos para establecer, según su reacción a un determinado alérgeno, si son o no alérgicos al hule natural.
En el Instituto de Química utilizan pruebas de Elisa o Western Blot para reconocer, en sueros de voluntarios que tienen síntomas de alergia por el uso de productos manufacturados con hule natural, los diferentes alérgenos de éste.
Pretenden desarrollar también una prueba más simple, práctica y rápida, como una tira diagnóstica en la que sólo sea necesario poner una gotita de suero de sangre para llegar a alguna conclusión médica.
Un caso para analizar es que 30 a 50 por ciento de las personas alérgicas al hule natural muestran una hipersensibilidad asociada a frutas o pólenes.
A este fenómeno se le conoce como síndrome látex-fruta-polen, y ocurre cuando las inmunoglobulinas tipo E reconocen una proteína alergénica de alguna fruta (kiwi, fresa, chabacano, manzana o nuez, entre otras) o de algún polen, y la confunden, por su parecido, con un alérgeno del látex, al cual ya habían estado expuestas en un primer momento.
A diferencia de otras alergias mediadas por las inmunoglobulinas tipo E, e inducidas por una o unas cuantas proteínas alergénicas, las alergias al hule natural pueden ser inducidas por 56, aunque sólo 13 han sido clasificadas por la Unión Internacional de Sociedades de Inmunología.
Los síntomas del síndrome látex-fruta-polen pueden aparecer también con alérgenos de venenos de insectos, como abejas, y de productos del mar, como camarones.
Las personas que corren mayor riesgo de desarrollar reacciones de hipersensibilidad tipo I por alérgenos del látex, son los profesionales de la salud (médicos, enfermeras y odontólogos), los pacientes sometidos a múltiples intervenciones quirúrgicas, los obreros de fábricas de llantas y de productos de hule, así como los científicos que usan habitualmente guantes de látex en sus experimentos.
Se sabe que 25 por ciento de la población mundial padece o ha padecido reacciones de hipersensibilidad tipo I, cuyas consecuencias van desde una irritación leve hasta la muerte súbita por un choque anafiláctico.
El problema a la alergia al hule natural es grave pero ya se avanza en su tipificación y en soluciones.